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El profesor del conservatorio superior de música Salvador Seguí de Castellón Juan Carlos Gomis, fue el encargado por el Aula Isabel Ferrer de reseñar la obra del compositor alemán Richard Wagner con motivo del bicentenario de su nacimiento. “Un autor sobre el que se ha escrito muchísimo, y que ha tenido una gran influencia en la historia de la música por sus continuas innovaciones, y por su ideario ampliamente discutido y polémico”, dijo.

Juan Carlos Gomis hizo una amplia exposición en dos conferencias organizadas por este motivo en las que se analizó la presencia de Wagner en la historia de la música, por una parte; y el testamento del compositor, en una segunda charla. Un universo wagneriano que comenzó a la temprana edad de los 20 años.

Gomis comenzó refiriéndose a un elemento que caracterizó la trayectoria vital del creador alemán, como fueron las turbulencias económicas y amorosas que le obligaron a realizar continuos viajes por toda Europa para dar a conocer sus obras y también para huir de sus acreedores, que lo acosaban por las múltiples deudas acumuladas. Un periplo que finalizó hasta que por fin encontró el patrocinio del joven rey y admirador suyo Luis II de Baviera, con el que bajo su patrocinio pudo estrenar el Tristán, considerada como la cumbre de la obra wagneriana en lo que respecta al lenguaje musical, por sus disonancias y atrevimientos dentro de lo que es el lenguaje armónico-tonal propio del clasicismo y del romanticismo.

La innovación introducida por Wagner en esa obra –dijo- perfectamente puede compararse con otros hitos de la historia de la música, caso de la invención del contrapunto y el control de los motivos musicales de Bach.

El profesor Gomis también destacó que en Wagner hay que distinguir dos aspectos esenciales, el relativo a cuestiones musicales en sentido estricto, es decir, cómo construye y cómo maneja los elementos del lenguaje musical europeo, o la composición práctica de la obra; y una segunda parte o gran pensamiento teórico, que tuvo importantes consecuencias en el mundo de la música.

Gomis subrayó que en el aspecto compositivo, Wagner siempre pretendió algo más que componer simples óperas, por eso las denominó dramas musicales. Una denominación que comenzó a tomar carta d

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e naturaleza a partir del Tristán. En su obsesión –subrayó- Wagner consideraba que el arte de su tiempo era insuficiente y que era necesario restaurar toda su potencialidad, es decir hacer un arte nuevo, un arte que recuperase su verdadero significado y su verdadera función como arte dentro de la sociedad. Este planteamiento obsesionó a Wagner hasta el punto de convertirse en eje central de todo su pensamiento intelectual y estético. Y resaltó un hecho principal en la obra del compositor alemán cuando dijo que su pensamiento estético es una reflexión previa a su propia práctica compositiva.

Por último, Juan Carlos Gomis pasó a comentar el contenido de la obra literaria de Richard Wagner en donde predominan unos textos denominados estéticos y otros de contenido social. Sus principales aportaciones literarias fueron: Arte y revolución; La obra de arte del futuro y Ópera y drama.

 

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