Luca Giordano. Imagen

Con el catedrático de Arte de la UJI, Víctor Mínguez, y su conferencia sobre el pintor Luca Giordano: un pintor excepcional en la corte española, el Aula Isabel Ferrer inició el ciclo de temática artística del actual curso 2014-2015. Mínguez se refirió a Giordano como el pintor más emblemático de la corte de Carlos II, sobre todo en su segunda época.

La presencia del artista italiano sirvió para ensalzar y promocionar la figura de un enclenque rey que ocupó el trono en una difícil etapa para España y también para la monarquía. Como en aquella época el país no podía dar signos de debilidad, la monarquía utilizó una doble estrategia para convencer a Europa y el resto de monarquías europeas de que España tenía un gran rey y un gran gobierno soberano y fuerte.

Por una parte los estrategas escondieron al rey para evitar que fuera visto debido a su aspecto físico, de persona débil física y mentalmente. Por otro lado, utilizaron un gran despliegue de imágenes artísticas del rey con la contratación de grandes pintores.

Sin embargo, es cierto que la mayoría de esos pintores tenía sus recursos artísticos agotados, por ser personas de una mayoría de edad. De modo que convinieron en contratar a Luca Giordano, de una gran capacidad creativa.

Entre sus obras más destacadas figuran la bóveda, primero y, después, los frescos del monasterio de El Escorial por encargo del monarca. Posteriormente le siguieron otras muchas obras, todas ellas de bella factura como el despacho del rey en Aranjuez, la capilla del Alcázar de Madrid, la iglesia de la Virgen de Atocha o los frescos de la iglesia de San Antonio de los Alemanes. Y el mayor conjunto al fresco en el Casón del Buen Retiro, considerada una de las mejores bóvedas de cualquier palacio europeo.

Giordano también pintó figuras ecuestres para ensalzar al rey, todas ellas muy interesantes. Destacan el cuadro en el que se ve a Carlos II de niño montando a caballo, o el cuadro titulado “Carlos II, rey de España, a caballo” para el Salón de los Espejos del Alcázar de Madrid que se calcinó en el incendio de ese edificio. Se trata de obras en las que el caballo representa al Estado y el jinete es el gobierno; obras, todas ellas, de corte propagandístico. Para pintar estos cuadros, Giordano echó mano de la inspiración de pinturas y esculturas ecuestres italianas, como la gran escultura ecuestre del emperador romano Marco Aurelio.

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