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El conservador del Museo del Greco, Luis Alberto Pérez Velarde, pronunció una conferencia bajo el título “Toledo y El Greco”, dentro del ciclo de arte que ha preparado el Aula Isabel Ferrer para el año 2015.

Las expectativas creadas en torno a su presencia no defraudaron y el Aula registró un aforo completo para escuchar a este especialista con motivo de la gran exposición celebrada en 2014 en Toledo para conmemorar el IV centenario de la muerte del pintor cretense Doménico Theotocópuli “El Greco”. Una muestra que ha reunido en la capital castellana la mayor producción artística de este genial pintor procedente de todo el mundo.

Pérez Velarde comenzó su conferencia situando los orígenes del pintor nacido en Candia, en 1541, capital de la República de Venecia en la isla de Creta. Tras unos primeros inicios volcados en la pintura de iconos, auténtica simbología del cristianismo ortodoxo al que pertenecía, el joven maestro, decidió emprender un viaje hasta la capital de la república veneciana y aprender de los nuevos estilos artísticos.

En Venecia, el Greco consiguió aprender de los grandes maestros afincados en la capital de la república como Tiziano, Bassano, Tintoretto o Veronés. Sin embargo, consciente de la dificultad para triunfar en ese mundo debido a la extraordinaria calidad de los pintores citados, decidió emprender viaje a Roma e intentar entrar en el palacio del cardenal Alejandro Farnesio, gran mecenas y protector de artistas. Y es aquí donde tendrá los primeros contactos con España a través de grandes intelectuales que trabajaban y estudiaban en la capital del catolicismo.

Durante su estancia en Roma, el Greco perfecciona la técnica del retrato con fondos neutros que recortan la pintura, todos ellos de una extraordinaria calidad y en los que sabe captar a la perfección la psicología del personaje.

Como destacó Luis A. Pérez Velarde, la etapa romana del pintor fue muy fructífera. No obstante, su estancia allí le acarrearó no pocos problemas por su carácter soberbio y arrogante hasta el punto de criticar la obra del gran Miguel Ángel, a quien acusó de no saber pintar e, incluso, poniendo en duda la extraordinaria calidad que demostró el pintor florentino en la Capilla Sixtina. Esta actitud poco afable echó atrás muchos encargos y comprometió al pintor cretense en sus relaciones con otros colegas e incluso su futuro profesional.

La verdad es que sus críticas a Miguel Ángel carecían de sentido debido a que el pintor renacentista italiano estuvo siempre presente en la producción de el Greco, como lo demuestran, por ejemplo, sus figuras de un trazo muy por encima de la concepción al uso.

Auspiciado por Luis de Castilla que le prometió grandes clientes y protectores Doménico Theotocópuli se estableció en Toledo en 1577 con la idea de introducirse en la corte de Felipe II, en Madrid. A su llegada a Toledo, el Greco se encontró con un panorama artístico que se fundamentaba en el resurgimiento católico impulsado por la Contrarreforma de Trento.

Otro de los aspectos destacados por el conferenciante fue la introducción de la faceta  familiar del Greco, como la presencia de un hijo Jorge Manuel -que posteriormente fue pintor y arquitecto-, fruto de su relación con Jerónima de las Cuevas, mujer que podría tener un origen morisco.

Ha su llegada a Toledo, el Greco consigue encargos muy importantes como el retablo de Santo Domingo el Antiguo, considerado una de sus obras centrales, con composiciones y un lenguaje típicamente veneciano. Se trata de la primera gran oportunidad que el pintor cretense encontró en la capital castellana.

La consolidación del prestigio de el Greco en España tuvo como consecuencia una prolija actividad artística relacionada con la pintura, la escultura y los retablos, que fueron sucediéndose por encargo de familias adineradas e instituciones religiosas. En eso años, el cretense derrochó una gran creatividad y un estilo muy personal que se caracterizó por figuras estilizadas, rostros muy peculiares, colores muy vivos y candentes y figuras con escorzo. De forma paralela aumentó una producción que intentaba imitar el estilo del maestro toledano pero que desgraciadamente constituyen obras completamente refutables por el estilo indeciso y precario que exhiben.

One comment on “Un Greco más conocido y admirado gracias al conservador de su Museo

  1. Rafael on said:

    Me gusta muchisimo y estoy muy orgulloso de mi sobrino ahijado

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