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Ester Alba nos descubrió aquellos aspectos que más destacaron en el personaje de la Marquesa de Pompadour por lo que adquirió gran relevancia y protagonismo en la corte de Luis XV de Francia. El más importante de todos ellos fue, sin duda, ser declarada la amante favorita del rey; un monarca que sucumbió a los encantos de esta joven burguesa, y que le propició no pocos beneficios.
La Pompadour fue una mujer muy virtuosa, muy de la Ilustración, que brillaba por sus formas intelectuales, diálogos y conversaciones; mecenas y protectora de las bellas artes. Junto a este elenco de características intelectuales, destacaba un físico espectacular para la época, una mujer de gran belleza, de buena talla, de formas redondeadas y grandes detalles. Sus contemporáneos decían que estaba predestinada para ser un “mordisco del Rey”. Y en eso tuvo un papel principal su madre.
Otra de las cualidades reseñadas por Ester Alba a la hora de definir la gran personalidad de esta mujer, fue su comportamiento comedido y respetuoso para con la esposa de Luis XV, la reina María Leszczynska, a la que nunca vejó ni humilló a pesar de los privilegios de los que gozó en palacio. Es más, fue su amiga y protectora.
Precisamente ese conjunto de características y atributos individuales que distinguían a Madame Pompadour, la hacían diferente del resto de cortesanos que vivían en Versalles junto a Luis XV. Relevante fue, también, su labor como consejera y mujer de apoyo y entretenimiento a la figura del rey que vivió en un siglo caracterizado por el tedio y el aburrimiento.

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