El catedrático José Quereda

La conferencia de José Quereda sirvió para presentar el estado actual de hipótesis de cambio climático que en el año 2010 emitió el IPCC o grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático. El catedrático de Análisis Geográfico y director del laboratorio del clima de la UJI, José Quereda, basó su exposición en los informes referidos a los datos científicos y señales que avalan las tendencias, verificación y cumplimiento de las predicciones y efectos que pudiera tener el cambio climático en la cuenca Mediterránea, en el caso de ser irreversible.

En ese sentido, José Quereda comentó que la Mediterránea es la cuenca más vulnerable de Europa y junto a estos efectos, se experimentarían otros colaterales como la disminución de los recursos hídricos.

Durante su intervención José Quereda defendió que todavía existen muchas incertidumbres para certificar la hipótesis de cambio climático: “a nivel regional, cuando desmenuzas los datos resulta difícil encajarlos con las tendencias previstas. Así pues, el último informe del IPCC, decía que la temperatura en el siglo actual aumentaría 0,2 grados por cada década. En estos momentos, podemos constatar que en los primeros diez años no ha aumentado, sino todo lo contrario, ha disminuido”.

El catedrático de Análisis Geográfico y director del laboratorio del clima de la UJI, José Quereda, quiso constatar en su intervención que los datos no encajan con las previsiones y el comportamiento de la evolución térmica tampoco recoge las señales que están pronosticando la alerta global. En este sentido, pidió cautela.

Además, subrayó que en el efecto de aumento térmico que estamos detectando –inferior al detectado por el IPCC- se soslaya la influencia que puede tener la actividad solar. Por este motivo, explicó, gran parte de la culpa de este aumento de temperaturas que estamos registrando es consecuencia de dicha actividad y no de los gases de efecto invernadero.

En su opinión, nos encontramos ante un factor natural que podría estar recobrando los valores térmicos de hace dos o tres siglos cuyas temperaturas provocaron una pequeña edad glacial.

Finalmente preciso que nos encontramos ante un ajuste o reequilibrio térmico que provocaría que las temperaturas aumentaran entre 1 ó 1,5 grados, “con lo cual sería un escenario menos dramático alejado de los 4 ó 5 e incluso 6 grados que algunos modelos del IPCC propugnan para nuestra región”.

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