Durante su intervención

La profesora Ivana Frasquet centró su conferencia en la participación de los diputados americanos en el periodo posterior a la aprobación de la Constitución de 1812, y su aportación en esa plataforma que crearon desde la cual fue posible exponer las reivindicaciones para la mejora política, social y económica de sus territorios y sus habitantes, a saber: la representatividad y suplencia de esos parlamentarios en las Cortes españolas; la exigencia de un mayor número de Diputaciones en las colonias; la autonomía económica y el proyecto federal de esos territorios frente a la metrópoli.

Los diputados que estaban fuera de las colonias querían un tratamiento de igualdad con los parlamentarios de la España metropolitana, y para ello exigían el cumplimiento del texto constitucional de 1812 que les concedía una mayor autonomía sin necesidad de romper los vínculos con el reino de España.

Esa igualdad que reclamaban los parlamentarios americanos había quedado pendiente en las Cortes anteriores y volvieron a exigir un mejor trato con una ley de suplencia justificada en la lejanía de los territorios; sin embargo, su petición no encontró el suficiente respaldo entre sus colegas metropolitanos que aparcaron la petición diciendo que la representatividad no recae en el territorio, sino que pertenece a la nación española.

Siguiendo en ese debate no exento de tensiones con sus colegas en España, los diputados americanos reclamaron un mayor número de diputaciones en consonancia con la inmensidad de los territorios y la población de las colonias. Los diputados de los territorios de ultramar se sentían legitimados por el nuevo modelo de liberalismo que había introducido el texto constitucional de 1812 y exigieron un marco más de competencias más amplio, hasta llegar a la autonomía económica y con capacidad fiscal para la recaudación de impuestos.

Y por último, la profesora Frasquet se centró en el proyecto federal que presentaron los diputados procedentes de América. Hasta la fecha de 1820 nadie discutía la unidad monárquica de la España peninsular y de ultramar, es más, entre las catorce propuestas que presentaron para conseguir la tan anhelada autonomía económica y fiscal, los parlamentarios de ultramar consignaron un apartado para sufragar los gastos de la monarquía. Pero la metrópoli fue incapaz de asumir esta petición, y en 1821 los representantes americanos presentaron un proyecto de Estado federal con 15 propuestas y la creación de tres sedes parlamentarias en México, Colombia y Perú, respectivamente.

En algún momento de nuestra historia contemporánea, los territorios de América y Filipinas fueron más avanzados que la España peninsular. Principalmente porque se embebieron del régimen de libertades y espíritu avanzado que consagraba el texto constitucional aprobado en Cádiz en lo político y también lo social; propugnaron, asimismo, el establecimiento de relaciones comerciales entre las provincias y una mayor capacidad fiscal con el objeto de disponer de medios económicos para sufragar la educación y la universidad, la judicatura y todos los servicios públicos creados para consolidar el proyecto descentralizador que emanaba de sus propuestas.

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