resized_IMG_0499

Entre las mujeres que se establecieron en la naciente sociedad hispanoamericana hubo caracteres verdaderamente extraordinarios, pero existe una figura que destaca por su peculiaridad: Isabel Barreto, la primera y la única mujer que llegó a ostentar el título de almirante de la Armada de Felipe II. Se trata de una joven que sustituyó a su marido, Álvaro de Mendaña, en la expedición marítima que partió desde Lima a la conquista de las islas Salomón, y que le llevó por una travesía difícil y no exenta de penalidades por el océano Pacífico de finales del siglo XVI.

La profesora Burguera hizo un breve recorrido por la vida y las gestas de esta excepcional mujer, que dio origen a una novela publicada en 2013, con el título Serás reina del mundo de Alexandra Lapierre, -hija del escritor francés y autor de numerosos best sellers Dominique Lapierre-, que se sintió fascinada por Isabel Barreto.

María Luisa se refirió a la obra de Alexandra Lapierre como un trabajo histórico en donde se relata, por una parte, la historia y, por otra, la novela. Confesó que le cautivó especialmente este libro porque quería comprobar cuál era la aportación de este relato a la historia.

Según María Luisa Burguera, nos encontramos ante una novela con una técnica muy elaborada y compleja debido al excepcional trabajo realizado por su autora, con muchas voces y recuerdos, en las que aparecen visiones del mundo que nos revelan formas de pensamiento que están aglutinadas en torno a unas grandes ideas. Son ideas generales o núcleos temáticos que no nos explican la historia pero que nos dan las pautas para entender cómo era el mundo en aquellos momentos.

En este caso la literatura complementa la visión histórica, es decir, la historia de verdad, la de los hechos reales porque -según la profesora Burguera-, la literatura tiene una función estética o de enriquecimiento del conocimiento que aporta matices que la historia no puede ofrecernos.

La intervención de la socia y asesora del Aula Isabel Ferrer cautivó a los numerosos asistentes a juzgar por el entusiasmo y el prolongado coloquio que tuvo lugar al final de la charla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

HTML tags are not allowed.