Carmen Belenguer y Juan Manuel Enrich

El pago de la hipoteca de la vivienda; otros pagos relacionados con los alquileres, el agua, la luz o el gas; la búsqueda de empleo, la ayuda para alimentación, una orientación legal para el retorno a los países de origen por parte de inmigrantes y el apoyo psicológico a personas, son las principales necesidades declaradas por quienes acuden a Cáritas en busca de ayuda a una situación desesperada. Así se desprende de las declaraciones efectuadas por el director y delegado episcopal de Cáritas diocesana de Segorbe-Castellón, Juan Manuel Enrich, en la conferencia pronunciada el martes, 31 de marzo, organizada por el Aula Isabel Ferrer.

El representante de Cáritas en nuestra diócesis dijo que nos encontramos ante una crisis económica que está afectando a todos, personas y familias, provocada por una “crisis de valores”, reafirmando así las conclusiones del VI Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España 2008.  

Refiriéndose a la ciudad de Castellón de la Plana, Enrich dijo que, en el primer trimestre de 2009 se han atendido un total de 316 personas, el 85% de ellas familias. Y destacó que estas cifras superan con creces los datos registrados en el año 2008.

Enrich hizo una llamamiento a toda la comunidad para que ayude a organizaciones como Cáritas a socorrer a los afectados por esta situación de crisis que estamos padeciendo y señaló que, “cuando una persona acude a pedir a ayuda a Cáritas, es que ya no puede más”. Por ello, dijo, su organización se está planteando reeditar la campaña “Al rescate de la pobreza” puesta en marcha en las pasadas navidades para recaudar fondos y destinarlos a labores asistenciales y de promoción. El director de Cáritas diocesana insistió en este último aspecto, ya que entre sus objetivos figura la promoción de las personas que acuden en su auxilio, y lamentó que en estos momentos es difícil hacer labores de acompañamiento y seguimiento a las personas necesitadas.

Juan Manuel Enrich finalizó su intervención planteando los nuevos retos a los que se enfrenta esta organización, a saber: la coordinación entre las diferentes organizaciones confesionales o no dedicadas a labores asistenciales y sociales en la diócesis y con la Administración local y autonómica; la sensibilización hacia la comunidad formada por cristianos y los no creyentes para despertar en ellos la solidaridad humana y la justicia social, y la sensibilización económica entre la sociedad civil.  

Enrich también hizo un llamamiento a los jóvenes para que se incorporen como voluntarios a su organización.

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